jueves, 5 de mayo de 2011

LA INTERROGACIÓN RETÓRICA.




En Retórica, la interrogación retórica o pregunta retórica es, dentro de las figuras literarias, una de las figuras de diálogo. Se trata de una pregunta que se formula sin esperar respuesta. Puede presentarse bajo dos modalidades: la interrogatio, si la respuesta solo admite un sí o un no, y el quaesitum, si la respuesta tiene que ser más precisa. No es más que una forma suave de afirmación, atenuada por la disposición interrogativa como se expresa, ya que al no esperarse contestación se siente como aserción:

“¿Serás, amor
un largo adiós que no se acaba?”
Pedro Salinas

La palabra Interrogación procede de un vocablo latino "interrogata", que quiere decir "pregunta". No todas las preguntas son figuras de retórica; es pregunta de retórica cuando la misma pregunta encierra una conclusión evidente.

El Diccionario de la R.A.E. define a la Interrogación de la siguiente manera: "Figura de Retórica que consiste en interrogar, no para manifestar duda o pedir respuesta, sino para expresar indirectamente una afirmación, o dar más vigor o eficacia a lo que se dice".

En la Biblia se utiliza mucho la interrogación, como cuando habla de los ángeles e interroga: "¿No son todos espíritus administradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de salud?". (Hebreos 1:14) En este versículo se entiende que no pregunta sino afirma que el ministerio noble de los ángeles en el cielo y en la tierra es un hecho incontrovertible, según se puede comprobar en un salmo: "...que ejecutáis su palabra, obedeciendo a la voz de su precepto. Bendecid a Jehová vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos que hacéis su voluntad". (Salmos 103:20, 21)

INTERROGACIONES
Gabriela Mistral

¿Cómo quedan, Señor, durmiendo los suicidas?
¿Un cuajo entre la boca, las dos sienes vaciadas,
las lunas de los ojos albas y engrandecidas,
hacia un ancla invisible las manos orientadas?

¿O Tú llegas después que los hombres se han ido,
y les bajas el párpado sobre el ojo cegado,
acomodas las vísceras sin dolor y sin ruido
y entrecruzas las manos sobre el pecho callado?


El rosal que los vivos riegan sobre su huesa
¿no le pinta a sus rosas unas formas de heridas?
¿No tiene acre el olor, sombría la belleza
y las frondas menguadas de serpientes tejidas?

Y responde, Señor: Cuando se fuga el alma
por la mojada puerta de las largas heridas,
¿entra en la zona tuya hendiendo el aire en calma
o se oye un crepitar de alas enloquecidas?

¿Angosto cerco lívido se aprieta en torno suyo?
¿El éter es un campo de monstruos florecido?
¿En el pavor no aciertan ni con el nombre tuyo?
¿O van gritando sobre tu corazón dormido?

¿No hay un rayo de sol que los alcance un día?
¿No hay agua que los lave de sus estigmas rojos?
¿Para ellos solamente queda tu entraña fría,
sordo tu oído fino y apretados tus ojos?

Tal el hombre asegura, por error o malicia;
mas yo, que te he gustado, como un vino, Señor,
mientras los otros siguen llamándote Justicia,
¡no te llamaré nunca otra cosa que Amor!

Yo sé que como el hombre fue siempre zarpa dura;
la catarata, vértigo; aspereza, la sierra.
¡Tú eres el vaso donde se esponjan de dulzura
los nectarios de todos los huertos de la Tierra!

EL INSTANTE.
Jorge Luis Borges

¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
De espadas que los tártaros soñaron,
Dónde los fuertes muros que allanaron,
Dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?
El presente está solo. La memoria
Erige el tiempo. Sucesión y engaño
Es la rutina del reloj. El año
No es menos vano que la vana historia.
Entre el alba y la noche hay un abismo
De agonías, de luces, de cuidados;
El rostro que se mira en los gastados
Espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
Otro Cielo no esperes, ni otro Infierno.


“¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
En mi pupila tu pupila azul.

¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía eres tú.”
Gustavo Adolfo Bécquer


¿QUÉ SE AMA CUANDO SE AMA?
Gonzalo Rojas

¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?

¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible?

Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.

PARA TRABAJAR EN EL TALLER.

1) Escriba diversas interrogantes en dísticos, acerca de la Divinidad y compártalas con el Taller.
2) Responda a alguna de las preguntas de los poetas célebres.
3) Busque entre sus propios poemas, uno en que usted utilice la interrogación retórica.
4) Haga una lista de posibles interlocutores no humanos, a quienes dirigir su Poesía.

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