Mostrando entradas con la etiqueta Poetas cristianos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poetas cristianos. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de octubre de 2012

GILBERTO OWEN


 
Poeta, novelista y diplomático mexicano nacido en El Rosario, Sinaloa, en 1904. Realizó estudios en el Instituto Científico y Literario de Toluca y en la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México. Siguiendo las directrices simbolistas de González Martínez y Juan Ramón Jiménez, se identificó con el grupo de Los Contemporáneos, junto a importantes figuras como Villaurrutia, Novo, y Torres Bodet. En 1928 se incorporó al servicio diplomático, radicándose en Nueva York, donde tuvo la oportunidad de relacionarse con representantes de la vanguardia latinoamericana y europea. Posteriormente ocupó otros cargos en diferentes países suramericanos, fijando su residencia finalmente en Estados Unidos. Su obra, reconocida tardíamente, está representada por su obra "Perseo vencido", publicado en 1948, el cual consta de tres partes: el "Madrigal por Medusa", "Simbad el varado" y el "Libro de Ruth". Falleció en Filadelfia en 1952, mientras ocupaba el cargo de vicecónsul.

A lo largo de la historia, la Biblia ha proporcionado los grandes temas del arte y de la literatura. Así, desde el paleocristiano hasta el barroco y aún hasta nuestros días, los pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento han sido el punto de partida de artistas y escritores. Hay, entonces, dos motivos para leer estos textos clásicos desde un punto de vista estrictamente literario. El primero, por el placer estético que ellos proporcionan, independientemente de la intención con la que fueron creados. Y el segundo, para tener una mejor comprensión de los libros que contienen no sólo referencias a los relatos y poemas bíblicos, sino también de aquellos que fueron en espíritu inspirados en ellos. Así, el autor mexicano Gilberto Owen escribió, alrededor de 1944, su “Libro de Ruth”, poema basado en la obra bíblica del mismo nombre.
 
BOOZ CANTA SU AMOR


Me he querido mentir que no te amo,
roja alegría incauta, sol sin freno
en la tarde que sólo tú detienes,
luz demorada sobre mi deshielo.
Por no apagar la brasa de tus labios

con un amor que darte no merezco,
por no echar sobre el alba de tus hombros
las horas que le restan a mi duelo.
Pero cómo negarte mis espigas
si las alzabas con tan puro gesto;
cómo temer tus años, si me dabas
toda mi juventud en mi deseo.

Quédate, amor adolescente, quédate.
Diez golondrinas saltan de tus dedos.
París cumple en tu rostro quince años.
Cómo brilla mi voz sobre tu pecho.
óyela hablarte de la luna, óyela
cantando lánguida por los senderos:
sus palabras más nimias tienen forma,
no le avergüenza ya decir "te quiero".
Me has untado de fósforo los brazos:
no los tienen más fuertes los mancebos.
Flores palúdicas en los estanques.
de mis ojos. El trópico en mis huesos.
Cien lugares comunes, amor cándido,
amoroso y porfiado amor primero.

Vámonos por las rutas de tus venas
y de mis venas. Vámonos fingiendo
que es la primera vez que estoy viviéndote.
Por la carne también se llega al cielo.
Hay pájaros que sueñan que son pájaros
y se despiertan ángeles. Hay sueños
de los que dos fantasmas se despiertan
a la virginidad de nuestros cuerpos.
Vámonos como siempre: Dafnis, Cloe.
Tiéndete bajo el pino más erecto,
una brizna de yerba entre los dientes.
No te muevas. Así. Fuera del tiempo.

Si cerrara los ojos, despertándome,
me encontraría, como siempre, muerto.

 

BOOZ VE DORMIR A RUTH

La isla está rodeada por un mar tembloroso
que algunos llaman piel. Pero es espuma.
Es un mar que prolonga su blancura en el cielo
como el halo de las tehuanas y los santos.
Es un mar que está siempre
en trance de primera comunión.

Quién habitara tu veraz incendio
rodeado de azucenas por doquiera,
quién entrara a tus dos puertos cerrados
azules y redondos como ojos azules
que aprisionaron todo el sol del día,
para irse a soñar a tu serena plaza pueblerina
-que algunos llaman frente-
debajo de tus árboles de cabellos textiles
que se te enrollan en ovillos
para que tengas que peinártelos con husos.
He leído en tu oreja que la recta no existe
aunque diga que sí tu nariz euclidiana;
hay una voz muy roja que se quedó encendida
en el silencio de tus labios. Cállala
para poder oír lo que me cuente
el aire que regresa de tu pecho;
para saber por qué no tienes en el cuello
mi manzana de Adán, si te la he dado;
para saber por qué tu seno izquierdo
se levanta más alto que el otro cuando aspiras;
para saber por qué tu vientre liso
tiembla cuando lo tocan mis pupilas.
Has bajado una mano hasta tu centro.

Saben aún tus pies, cuando los beso,
al vino que pisaste en los lagares;
qué frágil filigrana es la invisible
cadena con que ata el pudor tus tobillos;
yo conocí un río más largo que tus piernas
-algunos lo llamaban Vía Láctea-
pero no discurría tan moroso
ni por cauce tan firme y bien trazado;
una noche la luna llenaba todo el lago;
Zirahuén era así dulce como su nombre:
era la anunciación de tus caderas.
Si tus manos son manos, ¿cómo son las anémonas?
Cinco uñas se apagan en tu centro.

No haber estado el día de tu creación, no haber estado
antes de que Su mano te envolviera en sudarios de inocencia
-y no saber qué eres ni qué estarás soñando.
Hoy te destrozaría por saberlo.


CELOS Y MUERTE DE BOOZ

Y sólo sé que no soy yo,
el durmiente que sueña un cedro Huguiano, lo que sueñas,
y pues que he nacido de muerte natural, desesperado,
paso ya, frenesí tardío, tardía voz sin ton ni son.

Me miro con tus ojos y me veo alejarme,
y separar las aguas del Mar Rojo de nuestros cuerpos mal fundidos
para la huida infame,
y sufro que me tiñe de azules la distancia,
y quisiera gritarme desde tu boca: "No te vayas."

Destrencemos los dedos y sus promesas no cumplidas.
Te cambio por tu sombra y te dejo como sin pies sin ella
y no podrás correr al amor de tu edad que he suplantado.
Te cambio por tu sueño para irme a dormir con el cadáver leal de tu alegría.
Te cedo mi lámpara vieja por la tuya de luz de plata virgen
para desear frustradas canciones inaudibles.

Ya me hundo a buscarme en un te amé que quiso ser te amo,
donde se desenrolla un caracol atónito al descubrir el fondo salobre de sus ecos,
y los confesonarios desenredan mis arrepentimientos mentirosos.
Ya me voy con mi muerte de música a otra parte.
Ya no me vivo en ti. Mi noche es alta y mía.

 

PARA TRABAJAR EN EL TALLER.

    1. Considere las diferencias entre el relato bíblico y su reelaboración poética.
    2. ¿Cuál cree usted que es la intención del poeta con este texto?
    3. ¿Por qué pone como protagonista a Booz?
    4. Descubra y subraye las metáforas y símiles del poema.

 

 

viernes, 7 de septiembre de 2012

CHARLES PEGUY: POETA DE LA ENCARNACIÓN

 
 



En el siglo XX en Francia los discípulos de Mallarmé desarrollan la poesía pura, que busca llegar hasta la esencia de las cosas, despojándolas de su apariencia. El más importante es Paul Valéry (1871-1945), autor de La joven Parca (1917) y El cementerio marino (1922). Da gran importancia a la exactitud y a la precisión de la palabra. También busca este clasicismo moderno la poesía cristiana de Paul Claudel (1868- 1955) y de Charles Péguy (1873-1914).

Lea el poema "Dichosos los que han muerto" http://poesia-mayor.blogspot.com/2012/09/poema-de-charles-peguy-dichosos-los-que.html
 
Este texto fue una verdadera "autoprofecía". Vea como murió el poeta:
 

SU MUERTE
 
El 4 de setiembre, Péguy llega con su compañía a Montmélian, cerca de Saint-Witz. No hay más rezagados. Sólo hay un ejército que combatirá y que sabe lo que está en juego en esa batalla. Marchan en dirección de Meaux. En Nantouillet, el Sargento Victor Boudon ve «a Péguy sentado sobre una piedra al rayo del sol, blanco del polvo del camino, inundado de transpiración, con la barba crecida y los ojos vivaces detrás de sus anteojos sin patillas, (que) relee con lágrimas de alegría una carta de los suyos recibida el día anterior».
 
La 19ª se despliega en dirección de Villeroy. A las cuatro y media se desencadena el ataque. Se dispara a los alemanes a quinietos metros. Estos se baten en retirada. Con los prismáticos en la mano Péguy los ve huir. Algunos oficiales caen alrededor suyo. Le gritan ¡Tírese al piso! Siempre de pie Péguy aúlla sus órdenes. En ese momento cae, herido en el medio de la frente, sin gritar. Era la víspera de la Batalla del Marne. Sacrificio consentido, sin duda, muerte de caballero sin reproche, muerto de pie como se supo morir durante siglos, muerte que Péguy había deseado y merecido, muerte que en definitiva había cantado en las estrofas inmortales de Eva, cuarto Cuaderno de la décimo quinta serie:
 
«¡Felices los que han muerto en las grandes batallas,
Acostados sobre el piso frente a Dios.
Felices los que han muerto en el último sitial,
En el despliegue de los grandes funerales!»


La personalidad de Charles Péguy (1873-1914) es una de las más atractivas de nuestro tiempo, también para el pensamiento cristiano, que ha encontrado en el alma apasionada, en la mirada clara del poeta francés, un nervio central para la comprensión de la experiencia cristiana en el mundo presente.

EN EL BARRIO DE BOURGOGNE

Péguy nació el 7 de enero de 1873 "En la antigua Orleans severa y seria". Su padre, Désiré Péguy, carpintero, había participado en la guerra de 1870 de la cual había vuelto enfermo. Se casó el 8 de enero de 1872, no pudo retomar su oficio, se empleó en la municipalidad y falleció el 18 de noviembre de 1873. La madre de Péguy, originaria de Gennetines, cerca de Moulins, había aprendido a restaurar sillas. Era un buen oficio,- veinte centavos por una silla común, treinta y cinco centavos por una silla satinada-, con la condición de levantarse a las cuatro de la mañana y acostarse poco antes de la medianoche. Su abuela la ayudaba, el pequeño Charles también. Vivían en el barrio de Bourgogne, "una casa baja...La ventana estaba enmarcada por una hilera de ladrillos carcomidos y sobre el borde se alineaban las pesadas macetas en las que la abuela cultivaba cuidadosamente, orgullosamente, maternalmente sus fucsias y sus bellos geranios rojos."

Su madre le había enseñado a leer y a contar. A los siete años entró en la escuela anexa de la Escuela Normal. Se levantaba a las seis de la mañana para aprender sus lecciones y hacer los deberes, lustraba los zuecos, comía una rodaja grande de pan embebida en café negro y partía hacia la escuela.

Los Péguy eran cristianos católicos, tal como se entendía en aquella época, es decir estaban bautizados e iban a misa los días de fiesta. Péguy iba pues al catecismo. Pertenecía a la parroquia Saint-Aignan: Nuestros jóvenes vicarios nos decían exactamente lo contrario de lo que nos decían nuestros jóvenes alumnos-maestros... No nos dábamos cuenta. La República y la Iglesia nos dispensaban enseñanzas diametralmente opuestas...Tomábamos todo al pie de la letra. Creíamos enteramente, y de la misma forma, y con el mismo convencimiento, en todo lo que había en la gramática y en todo lo que había en el catecismo...No habíamos olvidado ni a una ni al otro."

Estos primeros recuerdos del barrio de Bourgogne llenarán toda su vida: "Todo estaba definido antes que tuvieramos doce años", escribe. Y a pesar del liceo Lakanal, Sainte-Barbe y la Escuela Normal, Péguy seguirá siendo el hijo de viejos campesinos y de viejos artesanos que conoció y amó: "Durante toda mi infancia vi restaurar sillas exactamente con el mismo amor, y con la misma mano, que este pueblo había tallado sus catedrales..." Amor por el trabajo bien hecho; Péguy conservará ese amor toda su vida. En los Cuadernos, pasará días enteros en la composición, velando por la perfección de su obra, como buen obrero de las letras que era.

Otro recuerdo del barrio de Bourgogne: Juana de Arco. Todos los años, el 29 de abril y el 8 de mayo, el niño Péguy ve entrar a Orleans, por la puerta de Bourgogne, una Juana de Arco a caballo, rodeada de clérigos, consejales y bomberos: "Avanzaba, blanca, erguida, mirando el cielo...Yo, la miraba..."

Lea y analice en su taller el poema "La muerte no es nada" http://poesia-mayor.blogspot.com/2012/09/poema-de-charles-peguy-la-muerte-no-es.html

DESCUBRIMIENTO DE PARIS Y EL MUNDO

Alumno-de 1885 a 1891- del liceo de Orleans, en el que había obtenido todos los premios, Péguy viene a estudiar retórica superior al Lakanal. Es la época de la huelga de Carmaux. Péguy se inflamó con los mineros, trabajó para ellos lo que le creó problemas con la administración. Adelantándose a la convocatoria, vuelve a Orleans para su año de servicio voluntario, del que egresa como sargento y, en octubre de 1893 entra en la Escuela Sainte-Barbe. Los Tharaud han contado sus paseos interminables en el Patio Rosado, en el que Péguy, ávido por dirigir, muestra ya dotes de líder.

Su mejor amigo, es por esa época Marcel Baudoin- con cuya hermana habrá de casarse- un joven enigmático, de familia burguesa, socialista y anticlerical, que iba a morir joven, durante su servicio militar y cuya influencia en Péguy fue innegable. Allí descubre la belleza del mundo. Primero París, con sus calles, sus casas y sus palacios. El París vivo, que sufre, trabaja, ama y ruega. París, ciudad de libertad y gloria, ciudad de miseria y revueltas, con "su cabeza sin cerebro y el corazón más grande que haya latido jamás en el mundo". París con su pueblo: trabajadores, curiosos, hombres apasionados por la justicia "singular pueblo de Paris, pueblo de reyes, pueblo rey."

Va al Louvre, en el "Français", oye a Mounet-Sully en Polyeucte, ve Antígona "espíritu intratable que no sabe ceder ante el infortunio". Sus grandes deslumbramientos datan de esta época: Homero, Sófocles, Corneille, Victor Hugo.

¿La miseria? La conoció muy joven, sabe que su abuela "había luchado sola contra la miseria y había cansado a la miseria, con los catorce centavos que ganaba fregando diez horas por día". La reconoce en los suburbios, en esa sopa de La miga de Pan, a la que el padre Battifol, capellán de Sainte-Barbe, lo ha invitado con sus compañeros; en esas conferencias de Saint Vincent de Paul, a las que lo lleva su "fiel Lotte".

En 1894, entra en la Escuela Normal Superior. Tiene como maestros al buen Ollé-Laprune, Bédier, al joven Romain Rolland, Bergson. El bibliotecario Lucien Herr, "director de conciencia muy laico de la juventud universitaria francesa", tiene una influencia considerable en él. El porvenir de Péguy ya parece trazado. Pero vive en la «pocilga». Utopía, frecuenta a Jaurès a quien admira...Luego de un año de escuela, hace un alto y vuelve a Orleans.

JUANA DE ARCO

Péguy no había vuelto a la casa del barrio de Bourgogne, como se creyó entonces, para hacer la Revolución o para convertirse en restaurador de sillas. Simplemente venía a meditar sobre Juana de Arco y a terminar la enorme obra de teatro que siempre llevaba consigo a todas partes en una valija cerrada con llave:Juana de Arco (1897). Para Péguy, Juana de Arco aparece como la perfecta encarnación de Francia: piadosa con el mal, fiel a su rey, sólidamente enraizada en su suelo natal, hija de campesinos, sana y lúcida, joven y fresca, derecha en su intención y corazón, insolente con los doctores, cristiana y no clerical, heroica y santa, inteligente y activa, "flor de coraje francés, de caridad francesa, de santidad francesa", en resumen: "La hija de Lorena a la que ninguna iguala" Para Péguy es el tipo de héroe socialista; sólo obedece a su inspiración que le viene de Dios y no tiene demasiado en cuenta a las autoridades regulares.

El problema del mal ocupa ahora el primer plano en el pensamiento de Péguy. Tiene pasión por la salvación, por la salvación humana y temporal únicamente. "Les he dado mi pan, le hace decir a Juana, ¡vaya negocio! Tendrán hambre esta noche, tendrán hambre mañana". Inútil es entonces la caridad. "La religión de Cristo, concluye Péguy, es una religión de desesperación, porque desespera de la vida y sólo tiene esperanza en la eternidad". Estamos en 1897. Habrá que esperar trece años para oir a Péguy hablarnos de nuevo de Juana de Arco. Pero entonces, Péguy se habrá vuelto nuevamante cristiano y será el admirable Misterio de la Caridad de Juana de Arco (1910).

SOCIALISTA Y PARTIDARIO DE DREYFUS

Reintegrado en 1896 a la Escuela Normal, luego de la muerte de Marcel Baudoin, Péguy sólo iba a permanecer allí por poco tiempo más. En efecto, se casa con la hermana de su amigo, funda una librería socialista y publica Marcel, primer diálogo de la Ciudad armoniosa (1898), en el que busca para el problema del mal una solución bien humana.

Influído por Lucien Herr, Péguy se había inscripto en el Partido Socialista durante el primer año de la Escuela Normal: "Todo era puro entonces, escribirá más tarde, todo era joven, un socialismo joven, un poco grave, un poco niño".Evidentemente Péguy nunca fue tomado en serio por Jaurès. ¿Su Socialismo? Consistía primero en llevar la felicidad al mundo. Y para ello en restaurar el gusto por el trabajo y la pobreza: "Un socialismo de San Francisco", al decir de los Tharaud. La doctrina importaba poco, si se tenía un impulso del corazón, si uno sabía sacrificarse por los demás, ser sincero. Así entendido, el socialismo de Péguy ¿era algo distinto de la caridad? «La caridad, dijo Dios, no me asombra... Esas pobres criaturas son tan desgraciadas que a menos que se tenga un corazón de piedra, ¿cómo no tendrían caridad unas de otras?..." Ese socialismo de Péguy iba a ser rudamente puesto a prueba con el caso Dreyfus. El caso empezó verdaderamente en enero de 1898, con el artículo de Zola "Yo acuso". Péguy se lanza a la lucha, es arrestado en Versalles, conduce el combate en la Sorbona, pone al Barrio Latino en estado de defensa republicana: "Herr comandaba a las fuerzas republicanas los días en que no se combatía; yo las comandaba los días en que se combatía". Péguy agrega: "Hay que decir simplemente que fuimos héroes, y más precisamente héroes a la francesa"..."Para él,escriben los Tharaud, el caso Dreyfus había tomado de pronto una especie de grandeza sagrada...Era el debate que continuaba entre Creón y Antígona, entre Félix y Polyeucte".

Hay que decir, y Péguy no nos desmentiría, que en filas dreyfusistas, todo no era absolutamente puro. Al lado de los cristianos y los utopistas, estaban los revolucionarios, los adversarios del régimen cualquiera que sea, los anarquistas, los agentes del extranjero, contentos de ver a los franceses despedazarse unos a otros, los aprovechadores y los hábiles, siempre listos para sacar partido de la batalla y enriquecerse con los despojos de los vencidos. Péguy, el poeta Péguy, no se dio cuenta al principio. El formaba parte de los utopistas. Se explicaba y su explicación es la de un cristiano más que la de un socialista:

"Una sola falta, un único deshonor alcanza para perder el honor, para deshonrar a todo un pueblo. ...No nos colocábamos en otro lugar que no fuera el de la salvación de Francia... En el fondo, no queríamos que Francia se constituyera en pecado mortal".
 
Para trabajar en el Taller:
1) Analice el poema "La pequeña esperanza" http://poesia-mayor.blogspot.com/2012/09/poema-de-charles-peguy-la-pequena.html  y compárelo con el texto bíblico de 1Corintios 13:8-13.
2) Investigue en qué consistió el "caso Dreyfus"
3) Escoja algún pasaje de la Biblia y otórguele un nuevo significado, aplicándolo en un poema. 

 

viernes, 13 de mayo de 2011

FRAGMENTOS DE PRUDENCIO, POETA CRISTIANO DEL SIGLO IV D.C.

He aquí algunos escritos, originalmente en versos, del interesante poeta AURELIO CLEMENTE PRUDENCIO. Les invitamos a leerlos, comentarlos y  descifrarlos. Su clave interpretativa está en la doctrina cristiana y bíblica. Nótese el aporte creativo que hace el vate a la espiritualidad cristiana. Fue uno de los primeros poetas en personificar las virtudes y vicios, representándolo como un combate del alma.

UNA NUEVA RAZA ESTÁ A PUNTO DE NACER; es otro hombre venido del cielo, no del barro de la tierra, como el primero; es Dios mismo revestido de la naturaleza humana, pero libre de las imperfecciones de la carne.

El Verbo del Padre se ha hecho carne viviente; hecha fecunda por la acción divina, y no por las leyes ordinarias de la unión conyugal, una joven le ha concebido sin mancha y va a darle a luz.

Un antiguo y violento odio reinaba entre la serpiente y el hombre; el motivo era la futura victoria de la mujer.

Hoy la promesa se ha cumplido: bajo el pie de la mujer, la víbora se siente humillada.

La Virgen que ha sido digna de dar a luz a Dios, triunfa sobre todos los venenos. La serpiente, ya sin armas, retuerce sobre sí misma con rabia su tortuoso cuerpo, y vuelve a arrojar su impotente veneno sobre la hierba, del mismo color verde que sus impuros anillos.

¿Cómo nuestro enemigo no tiembla, atemorizado por el favor divino hacia el humilde rebaño? Este lobo recorre ahora entristecido las hileras de ovejas sosegadas; olvidado ya de los destrozos, contiene para siempre sus fauces famosas por tantos estragos.

Por un maravilloso cambio, en lo sucesivo es el Cordero quien manda a los leones; y la paloma del cielo, en su vuelo hacia la tierra, quien hace huir a las águilas crueles que atraviesan las nubes y las tempestades.

ME LLAMO LA DISCORDIA; por sobrenombre Herejía; mi dios es cambiante -dice-; ora menor, ora mayor; a veces doble y a veces uno; cuando me place es aéreo o mera aparición fantástica; o es un alma inmanente al mundo cuando quiero burlarme de la divinidad. Mi maestro es Belial; mi casa y mi país, el mundo.

CATEMERINON.

16. Penetra luminoso en los corazones puros, que resplandecen consagrados como templos des¬pués que se han empapado de Dios en sus más íntimos senos.

19. Pero, si advierte que en las intimidades ya consagra¬das nace algún vicio o crimen, en seguida se aleja como de un templo profanado. El remordimiento horrible que sigue siempre a los ardo¬res de la culpa brilla tristemente con densas humaredas, y, perverso, aleja la inocencia mancillada.

25. Y no solamente el pudor y los deseos inocentes cons¬tituyen un templo perenne a Cristo en las más hondas inti¬midades del corazón, sino que ha de comprimirse dentro hasta la unificación completa del asiento, renovado con los alimentos de la fe, evitando los vahos de la crápula.

31. Los corazones no embarazados con las comidas reci¬ben con más gusto al Dios que les visita; éste es el alimento del alma y el sabor deleitable. Mas tú, ¡oh, Padre!, preparándonos un doble alimento, fortificas y llenas de vigor nuestros cuerpos y nuestras almas en ambos convites.

37. Así, tu ínclito poder en otro tiempo nutrió con man¬jar inopinado al hombre arrojado entre los rugientes leones. Los privados de la corte de la cruel Babilonia, juntamente con su tirano, habían condenado a muerte y a ser arrojado a las fieras, para que al momento lo devoraran con sus ham¬brientas fauces, a aquel que execraba la divinidad del metal fundido y que juzgaba un crimen contra Dios el inclinar su cabeza a los pies de una estatua fabricada de bronce.

46. ¡Oh piedad y fidelidad siempre segura! Los fieros leones lamen los pies al santo y temen, sin tocarlo, al que Dios ha nutrido.

49. Se tienden junto a él y humillan sus melenas; su ra¬bia se amansa, y el hambre, refrenada, rodea la presa con fauces no manchadas por la sangre. Y cuando el encarcelado llevaba mucho tiempo y estaba falto de comida, elevó al cielo sus palmas y rogó al Señor, que de él no se olvidaba;

67. “Toma alegre y come con gusto -le dice- los manjares que el Padre celestial y el ángel de Cristo te envían a ti, constituido en tal peligro". Y, tomados los alimentos, Daniel levantó su faz al cielo; y, cobradas las fuerzas con los manjares, "Amén -dijo-, ala¬bad a Yahvé."

73. Así, nosotros, ¡oh Señor, dador de todos los bienes!, fortalecidos con tus dádivas, te damos gracias y cantamos himnos.

76. Tú nos guardas mientras estamos como encerrados por un funesto tirano; esto es, por el torbellino del mundo prepotente, y reprimes la fiera, que va bramando en torno e intenta devorarnos, afilando sus dientes rabiosos de furor, por lo cual te rogamos a ti solo, Dios poderoso.

82. Nos vemos aherrojados, oprimidos, arrollados por los impíos; nos odian, nos despedazan, nos arrastran, nos ultra¬jan; la fe va unida con frecuencia a los suplicios más inicuos.

85. Pero no falta algún consuelo en los tormentos, pues se introduce en las cárceles el alimento celestial, refrenada la ira carnívora de los leones. Si alguno quisiera llenar lo más íntimo de sus arterias be¬biendo ávidamente, a boca llena, no con sorbitos delicados.

91. Éste, saciado por el profeta santo, tomará los manja¬res de los varones justos, que recogen sus mieses para un señor eterno. No hay cosa más dulce ni más sabrosa, nada que pueda agradar más al hombre, que los prenuncios piadosos de un profeta.

97. Tomados estos alimentos, aunque la tiranía insolente nos juzgue rebeldes y nos dé la muerte, y aunque suelten contra nosotros los hambrientos leones, nosotros, confesando siempre a Dios Padre en ti, Cristo Dios, confesaremos siempre la unidad y llevaremos siempre tu santa cruz.

HIMNO 5.

05. Así premió antiguamente a nuestros padres la insigne piedad del Dios único, por cuya pro¬videncia también nosotros nos alimentamos nutriendo el corazón con manjares divinos.

137. Nosotros pasamos esa noche en convivencia santa, con gozo sobrenatural, y aunamos a porfía en la vigilia nocturna nuestras súplicas, que llegan al Señor, y sobre el altar bien preparado celebramos los misterios.

HIMNO 9.

58. Con el alimento de cinco panes y dos pececillos se sacian por completo millares de comensales y se recogen doce canastas de sobras de comida.

61. Tú eres nuestra comida y nuestro pan, tú la eterna dulzura; no puede ya sentir hambre quien recibe tu alimen¬to; no llena el vacío del vientre, pero se nena de vida.

APOTEOSIS.

355. ¿No adviertes, desgraciada, que tú retratas al vivo nuestra pascua y que con las prolongadas figu-ras de la antigua ley representas todo el misterio que contiene la verdadera pasión, la pasión que protege con sangre nuestra frente y que, señalando el rostro, unge la casa de nuestro cuerpo?

430. Se amansaron los getas, y la cruel fiereza de los gelonos, que ávidamente mezcla en sus copas la sangre con la leche, ya bebe el licor precioso de la sangre de Cristo.

PSICOMAQUIA.

59. Después, Cristo Señor que es el verdadero Sacerdote nacido de Padre inefable, ofreciendo su alimento a los dichosos vencedores, entrará en la pequeña morada del corazón puro, dando a conocer el honor de la Trinidad inhabitadora.

64. Después, el Espíritu, unido amorosamente al alma su esposa, la hará fecunda .en obras eternas, aunque antes hubiera carecido de todo fruto. Entonces, la tardana madre, provista ya de su dote, llenará la casa del Padre con un heredero digno.

¿No os acordáis del maná celestial que Dios enviaba a los campamentos de nuestros abuelos, y del que en esta era tardía se ha dado al pueblo, y que es el cuerpo de Cristo? La crá¬pula de la torpe lascivia os arrastra a su inmundo lupanar a vosotros, que os habéis saturado con esos manjares del cielo.

PERISTEFANON.

HIMNO 2.

65. Se ha divulgado que ésta es la costumbre y ésta es la ordenación de vuestros sacrificios, que es la táctica de vuestra sociedad: que beban los sacerdotes en vasos de oro.

69. Dicen, que la sagrada sangre humea en copas de plata y que las antorchas de cera están fijas en candelabros de oro durante vuestros nocturnos sacrificios.

HIMNO 3.

Así, conviene adorar sus huesos, sobre los que se ha levantado un ara. Ella, acurrucada a los pies de Dios, atiende nuestros votos y propicia por nuestros cánticos, favorece a sus pueblos.

HIMNO 11.

169. A tales reconditeces se ha confiado el cuerpo de Hipólito, junto al lugar en que está puesta el ara dedicada a Dios.

171. Aquella mesa dispensadora del Sacramento, hecha al mismo tiempo depositaria fiel de su mártir, guarda en el sepulcro los huesos que ha de premiar el Juez eterno y alimenta al propio tiempo con manjares divinos a los habitan¬tes de la orilla del Tíbet.

175. La santidad admirable del lugar y el ara propicia a los que suplican robustece la esperanza de los fieles con be¬nignas concesiones.

DITOQUEO.

El Señor partió cinco panes y dos peces y saturó con ellos a cinco mil hombres. Con los restos se lle-nan doce canastos. ¡Tanta es la opulencia de la mesa celestial!

APOTEOSIS: Ensalzamiento de una persona con grandes honores o alabanzas. / Escena espectacular con que concluyen algunas funciones teatrales, normalmente de géneros ligeros. / Manifestación de gran entusiasmo en algún momento de una celebración o acto colectivo. / En el mundo clásico, concesión de la dignidad de dioses a los héroes.

PSICOMAQUIA: Poema alegórico que representó el combate por el alma humana entre las virtudes y los vicios personificados.

PARA TRABAJAR EN EL TALLER.



1) Escoja una frase de los versos de Prudencio, y construya un poema a partir de ella.


2) Hemos subrayado en este verso de Psicoquia, las palabras que nos parecen más interesantes. Con ellas, escriba un texto poético.


¿No os acordáis del maná celestial que Dios enviaba a los campamentos de nuestros abuelos, y del que en esta era tardía se ha dado al pueblo, y que es el cuerpo de Cristo? La crá¬pula de la torpe lascivia os arrastra a su inmundo lupanar a vosotros, que os habéis saturado con esos manjares del cielo.


miércoles, 12 de mayo de 2010

AYÚDAME A DECIR "SI"


Michel Quoist

Me da miedo decir "si".
¿Adónde me acabarás llevando?
Me da miedo sacar la paja más larga,
me da miedo firmar la hoja en blanco,
me da miedo decir un "si" que traerá cola.

Y con todo no puedo vivir en paz,
Tú me sigues, me cercas por todos lados.
Y yo busco el ruido porque me da miedo oirte
pero Tú te deslizas en el menor silencio.
Yo cambio de camino cuando te veo venir
pero al fin de este nuevo sendero Tú me estás esperando.
¿Dónde me esconderé? En todas partes te encuentro:
¡No hay modo de escaparse de Ti!

Y yo tengo miedo de decir "si", Señor.
Tengo miedo de darte la mano: te quedarías con ella.
Tengo miedo de cruzarme con tu mirada: eres un seductor.
Tengo miedo de tu exigencia: eres un Dios celoso.
Estoy acorralado, y trato de esconderme.
Estoy cautivo, pero me debaato y lucho sabiéndome vencido.
Tú eres más fuerte, Señor, Tú posees el mundo y me lo quitas.
Cuando extiendo la mano para coger a una persona o una cosa, todas se desvanecen delante de mis ojos.
Y no, no es agradable eso de no poder cogerse nada para uno:
si corto una flor, se me marchita entre los dedos,
si lanzo una carcajada se me hiela en los labios,
si danzo un vals me quedo jadeante y nervioso.
Y todo me parece vacío,
todo se me hace hueco.
En torno a mí Tú has hecho el desierto.
Y tengo hambre
y sed
y el mundo no podría alimentarme.

¡Pero si yo te amaba, Señor! ¿Qué es, entonces, lo que yo te he hecho?
Yo trabajaba por Ti, yo me entregaba.
Oh gran Dios terrible, ¿qué más quieres?

Hijo mío, Yo quiero más de ti y del mundo.
Antes tú me dabas tu acción, y eso no me sirve para nada.
Tú me invitabas a bendecirla, me invitabas a sostenerla, querías interesarme en tu trabajo.
Pero fíjate bien, al hacerlo, hijo mío, tú inverías el juego.
Yo antes veía tu buena voluntad, te seguía con los ojos,
pero ahora quiero más:
no se trata de que tú hagas tu acción, sino la voluntad de tu Padre del Cielo.
Di "si" hijo míio.
Necesito tu "si" como necesité antanño el de María para venir al mundo,
porque soy Yo quien debe meterse en tu trabajo,
entrar en tu familia,
en tu barrio,
Yo, y no tú.
Porque es mi mirada la que penetra y no la tuya,
es mi palabra la que arrastra y no la tuya.
Dame todo, ponlo todo en mis manos.
Yo necesito tu "si" para desposarme contigo y descender a la tierra,
necesito tu "si" para seguir salvando al mundo.

Oh, Señor, tus exigencias me dan miedo, pero ¿quién puede resistirte?
Para que tu Reino llegue y no el mío,
para que se cumpla tu voluntad y no la mía,
ayúdame a decir "si".



Comentario de María Silvia Piancatelli:

Marcado por la alegría de la primera entrega, el cristiano no puede ya volverse atrás. Su sensibilidad, toda ella en ascuas, le ayudó a superar las dificultades. Avanza arrastrado, empujado por los otros cuya exigencia se hace día a día más absorbente. Y he ahí que Dios se manifiesta. Esta vez con claridad meridiana, ya no tras las apariencias de los demás. Pide ser recibido y no precisamente en un rincón. Exige todo el hombre y toda su obra. El cristiano que reconoce al Señor, huye las más de las veces, pues saabe que si es atrapado, Dios le va a pedir una rendición total y sin condiciones. El Señor le irá acosando cada vez más hasta consguir de él ese "si" que divinizará su vida.

Solamente quien ha vivido esta "lucha" con Dios comprenderá esta oración en toda su profundidad. Etapa dolorosa que el educador, el amigo, debe comprender. Ha de obrar discretamente -no vaya a estorbar a Dios- ya que Él acaba de tomaar en sus manos la formación de su hijj, pero presente para arropar al otro en la fe. Ayudándole a reconocer al Señor, traduciendo las llamadas de amor que Dios le irá susurrando a todo lo largo de la vida, aclarándole las citas de Dios, sus pasos, sus persecuciones, ayudando en todo al militante e invitándole a decir "si".


lunes, 10 de mayo de 2010

AGUA.


Gabriela Mistral


Hay países que yo recuerdo
como recuerdo mis infancias.
Son países de mar o río,
de pastales, de vegas y aguas.
Aldea mía sobre el Ródano,
rendida en río y en cigarras;
Antilla en palmas verdi-negras
que a medio mar está y me llama;
¡roca lígure de Portofino,
mar italiana, mar italiana!

Me han traído a país sin río,
tierras-Agar, tierras sin agua;
Saras blancas y Saras rojas,
donde pecaron otras razas,
de pecado rojo de atridas
que cuentan gredas tajeadas;
que no nacieron como un niño
con unas carnazones grasas,
cuando las oigo, sin un silbo,
cuando las cruzo, sin mirada.

Quiero volver a tierras niñas;
llévenme a un blando país de aguas.
En grandes pastos envejezca
y haga al río fábula y fábula.
Tenga una fuente por mi madre
y en la siesta salga a buscarla,
y en jarras baje de una peña
un agua dulce, aguda y áspera.

Me venza y pare los alientos
el agua acérrima y helada.
¡Rompa mi vaso y al beberla
me vuelva niñas las entrañas!


En la sesión 3 del Taller Madero, hicimos ejercicios poéticos con palabras dadas, extraídas de El Quijote, consulta de diccionario. Leimos y comentamos el maravilloso libro de poemas inéditos de Gabriela Mistral, “Almácigo”; trabajamos con los conceptos de epígrafe y cita.

jueves, 15 de abril de 2010

PRIMERA SESIÓN.

Fray Luis de León y Antonio Machado


El martes trece de abril de 2010 fue la primera sesión del Taller de Poesía Cristiana, desde las 17 hasta las 19 horas, en Avenida Francia 739, Valparaíso. Asistieron Patricia Montoya e Iván Tapia, ambos poetas cristianos.

Se inició con una breve lectura y reflexión bíblica sobre los siguientes textos:
"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad." (Filipenses 4:8)

"Rebosa mi corazón palabra buena;
Dirijo al rey mi canto;
Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.

Eres el más hermoso de los hijos de los hombres;
La gracia se derramó en tus labios;
Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.
Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente,
Con tu gloria y con tu majestad."
(Salmo 45:1-3)

Luego procedieron a leer sus propios textos y comentarlos desde el punto de vista literario.

Posteriormente se leyó y analizó los recursos literarios y métrica de poemas con contenido espiritual de los autores Fray Luis de León http://www.los-poetas.com/f/biofrayluis.htm y Antonio Machado, ambos españoles pero distantes en por lo menos cuatro siglos. Del primero se estudió Vida retirada http://www.analitica.com/BITBLIO/fray_luis/retirada.asp. De Antonio Machado http://www.los-poetas.com/a/biomach.htm el poema La-saeta http://blocs.xtec.cat/viladecavallscastellano/la-saeta/

Dejamos como tarea: construir una poesía con rima libre, pero estructurada en dos cuartetos y dos tercetos.

Finalizamos con una oración. ¡Ven a compartir con nosotros tus poemas cristianos!